Conoce Nuestra Historia
La Historia de Westmoreland Institute
No solo una escuela de idiomas, sino, una historia de propósito, amor y perseverancia.
Westmoreland Institute nació en Milpa Alta - Ciudad de México, como un proyecto lleno de ilusión: dos salones, unas cuantas bancas y una visión clara: acercar el aprendizaje del inglés a la comunidad. Era, sin duda, uno de los primeros espacios dedicados a la enseñanza del idioma en la zona.
La vida dio un giro inesperado el 7 de octubre de 2007. Ese día marcó un antes y un después. Nuestra fundadora, Demetria Meza, tras iniciar su primera quimioterapia, falleció, dejando en las manos de su hija mayor no solo un cuaderno con instrucciones, sino un legado. En pleno duelo, Vanessa, tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre. Aunque no sabía exactamente en lo que se estaba involucrando, había dado su palabra: continuar con el proyecto de su madre y maestra de vida. Su mundo se había roto en mil pedazos y ahí mismo entendió que seguir adelante era por ella, por su sueño y por todo lo que había construido.
“No fue fácil. Muchas voces me decían que no lo hiciera, que era demasiado difícil, que era muy joven, que buscara otro camino. Pero, por primera vez, decidí escuchar mi intuición: “No los escuches, sigue, tú puedes”. Y seguí.” - Vanessa Jurado
El primer día de Vane, al frente de la escuela, estuvo lleno de emociones y retos. No tenía experiencia enseñando inglés en ese momento, pero sí tenía algo más fuerte: compromiso, responsabilidad y una profunda determinación de honrar el legado de su madre. Con el tiempo, ese compromiso se transformó en preparación, aprendizaje constante y crecimiento. Pasó de los planos y el arte a los libros de inglés, certificaciones, cursos y, sobre todo, a descubrir una nueva vocación.
Hoy, después de más de 15 años, Westmoreland Institute se ha consolidado como una de las mejores escuelas de la zona. Pero más allá de los logros, lo que realmente nos define es nuestra esencia. Creemos firmemente que todo lo que uno se propone se puede lograr con acción, perseverancia y constancia. Aprendemos todos los días: en cada clase, en cada conversación, en cada alumno y en cada familia que confía en nosotros. Porque la enseñanza es un camino de ida y vuelta: no solo formamos estudiantes, también crecemos como seres humanos.
Esta es nuestra historia y ¡te damos la bienvenida a ser parte de ella!
Vanessa Jurado
Capitana del inglés, socia de propósito y guardiana del legado.
“Westmoreland Institute me cambió la vida, mi destino y sigue haciéndolo hasta ahora.”
Mi madre, la profesora Demetria Meza, fue la fundadora de Westmoreland Institute: un proyecto que nació en Milpa Alta, Ciudad de México con dos salones, pocas bancas y un gran sueño: acercar el idioma inglés a la comunidad. Aunque mi camino inicialmente estaba en el arte y la arquitectura, crecí inspirada por su vocación, disciplina y amor por la enseñanza, así como por la guía de Nick Thompson, quien también fue pieza clave en este proyecto.
Cuando mi madre falleció, decidí continuar con su legado a pesar de no tener experiencia en la enseñanza del inglés. Fue una decisión difícil, rodeada de dudas, pero impulsada por una convicción interna: honrar su sueño y no dejar que su esfuerzo se detuviera.
Con el tiempo, esa decisión se transformó en propósito. Me preparé, crecí y encontré mi vocación en la educación. Hoy, después de más de 15 años como profesora y directora general, me enorgullece ver en Westmoreland Institute no solo una escuela consolidada, sino un espacio donde formamos personas, aprendemos todos los días y mantenemos vivo el legado que le dio origen.
Lilibeth Jurado
Guía del idioma, mente creativa y heredera de un gran sueño.
Mi fascinante viaje como profesora de inglés comenzó hace más de 17 años, impulsado por el deseo de abrir puertas y expandir horizontes en cada uno de mis alumnos. Desde el inicio, entendí que enseñar un idioma no es solo transmitir conocimiento, sino acompañar a cada persona en el descubrimiento de nuevas formas de ver y vivir el mundo.
Soy una mujer apasionada por el aprendizaje constante, y esa misma pasión es la que me motiva a enseñar con entrega, empatía y creatividad. Disfruto profundamente ser un puente para que mis alumnos descubran, a través del idioma, su propia originalidad y confianza.
Creo firmemente que aprender un idioma va más allá de memorizar reglas: se trata de conectar con otras personas, compartir experiencias y vivir nuevas realidades. Mi lema es que un idioma se vive y se experimenta en la vida real, por lo que llevar la teoría a la práctica es esencial. Por eso, en cada clase, motivo a mis alumnos a usar el idioma de forma auténtica, significativa y vivencial.